36.
36. Declive.
--Seis meses después--
-Maldición, esto duele. –Tan solo el ruido de esa máquina me perturbaba los oídos. Un chico me hacía un tatuaje de un dragón en la parte superior derecha de mi espalda, este medía alrededor de diez centímetros y era solo de color negro. Jamás me hubiese hecho un tatuaje por voluntad propia, los detesto y pienso que manchan mi cuerpo, pero perdí y tuve que hacérmelo. –Me las vas a pagar Francis.
-Hace mucho no me ganas, tus amenazas no me asustan.
-No mientas,