Punto de vista de Enzo:
Me quedé paralizado en el callejón oscuro con el auricular todavía pegado al oído.
Las palabras de los hombres de Vicenzo seguían repitiéndose en mi cabeza como martillazos.
*"Pedro está con nosotros… ¿entonces secuestramos a su hijo Enzo para amenazarle?"*
El puño se me cerró con tanta fuerza que los nudillos se pusieron blancos. Las uñas se me hundieron en la palma hasta que noté que la piel cedía y la sangre caliente comenzó a escurrirse entre mis dedos.
Las lágrimas