Punto de vista de Lucía
Bajé del avión en Nueva York con nada más que una pequeña maleta y la ropa que llevaba puesta. Estados Unidos se sentía lejano de todo lo que había dejado atrás.
Mateo me había llamado antes de que despegara. Su voz sonaba cansada pero firme al teléfono.
Me dijo que entendía por qué había tenido que mentir, que no me culpaba por el chantaje. Me deseó lo mejor y me pidió que empezara una nueva vida.
—Lucía, no te culpes. Deja la venganza… quédate en Estados Unidos y comie