—Porque así sabré a cuantos mataré esta noche. —Miró de soslayo y sonrió—. Diecisiete.
—¿Cómo lo hiciste con Coleman? —Me crucé de brazos—. Un explosivo, ¿enserio?
Una pequeña sonrisa hizo aparición en su rostro.
Se acercó un poco más, atento a mis movimientos. Algo que acababa de notar, es que siempre me pedía permiso para acercarse, aunque no lo dijera con palabras, lo hacía con su mirada.
Me gustaba que lo hiciera, me daba confianza.
El no moverme era una respuesta, pero, aunque quisiera, no