Había llegado el día.
Desde muy temprano, comenzaron a llegar personas a mi habitación. Me trajeron el desayuno, y luego prepararon un baño de esencias. Debía admitir que me relajé y pude recargar energías para el resto del día.
Terminaban de arreglar las uñas de mis pies cuando mi celular empezó a sonar. Contesté de inmediato al ver el número de Lena.
—Dime.
—Me voy, gracias por la estadía —inhalé hondo.
—Cuídate, Lena —tuve que contenerme de preguntar por él.
Era idiota, aun guardaba la esper