Al fin había llegado el momento.
Las mesas estaban decoradas perfectamente y es que Jasmine había hecho un buen trabajo, a cargo.
Alessandro junto a Jasmine, se encontraban en el lugar, listos para darle paso a la celebración.
De repente, Aria apareció con los trillizos, cuyos ojos brillaban de emoción al ver todo lo que sucedía.
—¡Mamá, mira! —exclamó Aria—. ¡El lugar se ve genial!
Los niños corrían de un lado a otro, viendo cada parte de la cafetería. Aria, le gustaba mucho mirarlo