Se puso una cómoda pijama y se sentó en posición de indio sobre la cama, con la tablet entre sus piernas. A medida que la pantalla se iluminaba, volvió a sumergirse en sus pensamientos, cada vez más intranquilos.
Así que Máximo realmente se había atrevido a contratar a alguien para vigilarla, y esa persona era nada menos que su exnovio, Sebastián. Aún no podía creerlo; eran demasiadas casualidades juntas. ¿Qué objetivo podía tener Máximo al vigilarla? Solo de pensar en lo que él podría ser capa