Sydney comenzó a entrar en pánico. ¡Este era un giro imprevisto de los acontecimientos!
Eugene la miró fijamente y le preguntó: “Has dicho que no estoy dispuesto a volver a casa porque has hecho algo malo. ¿Le has dicho a mi abuelo lo que hiciste mal?”.
El corazón de Sydney se aceleró fuertemente. “Yo...”. Ella juntó las manos. De repente, le costaba decir algo.
Eugene fijó su mirada aguda y penetrante en ella mientras continuaba interrogándola de manera contundente. “¿Por qué no le dijiste