La gente seguía pasando por delante de ellos sin parar. A Fern no le convenía seguir tratando de soltarse del agarre de Eugene, así que no tuvo más remedio que dejar que él la guiara hacia adelante.
Cuando entraron en el túnel submarino, se sentía como si estuvieran inmersos en el océano. Grandes bancos de peces nadaban por encima de sus cabezas y a sus lados.
“¡Papi, mami, miren! ¡Es un gran tiburón blanco!”.
Entre los bancos de peces, nadó un gran mamífero marino. Los demás peces se separ