Simon miró el reloj de la pared. No habría tardado tanto en volver a casa desde el laboratorio.
Un mal presentimiento surgió en su corazón. Terminó la llamada y marcó otro número. "Localiza el paradero de Sharon por mí, necesito saber dónde está".
La otra parte recibió su orden y respondió: "Sí".
El siguiente paso era esperar a que sus subordinados le informaran del paradero de Sharon.
Sebastian notó que Simon estaba un poco nervioso, así que le dio una palmadita en el hombro y lo consoló: "