Ella podría buscar a los ancianos que antes apoyaban a su padre. Ellos todavía no habían reconocido a ese ingrato desgraciado, Dayton Night, como heredero del Imperio Nocturno.
Su mirada se iluminó mientras le decía a Sharon: “No voy a dejar el país. Ahora sé a dónde ir. Gracias por ayudarme esta vez”.
“Esto no es nada, pero... será mejor que tengas cuidado por tu cuenta”, le recordó Sharon.
“No te preocupes, no voy a morir”. Quincy estaba llena de firme determinación. Ella entonces les d