“No me culpes por recordártelo, pero ya eres una mujer casada, así que aunque te enamores de él, no podrás estar con él. Además, ¿aún crees que tendrías oportunidad si sabe que ya tienes una hija?”.
Fern frunció el ceño.
“¿Una mujer casada? Ahora mismo sigo soltera”, dijo Fern, pues seguía negándose a admitir que ambos tenían una relación.
“¿Es eso lo que piensas? ¿Que estás soltera? Si lo estás, ¿quién soy yo para ti?”, respondió Eugene con frialdad.
“Eres mi jefe. ¿No es así?”.
“Si s