— ... Punto de Vista de Isidora ... —
Observé por la ventana cómo Ronan se alejaba con nuestro hijo en brazos. Su silueta firme, segura, se movía con una autoridad que parecía decir que nada podía torcerlo, y eso me encendió una rabia silenciosa que bullía en mis entrañas. Por fuera mi rostro permanecía imperturbable, la máscara de frialdad que siempre había usado, pero por dentro mi mente hervía con planes, estrategias y un rencor que solo había ido creciendo durante cinco largos a