— . . . Punto de vista de Ronan . . . —
La lluvia golpeaba con suavidad los ventanales cuando escuché el sonido del motor apagarse afuera. No tuve que mirar por la ventana para saber que era ella. Lo sentí. Ese tipo de presentimientos que el cuerpo reconoce incluso antes que la mente.
El reloj marcaba las ocho con algo, pero el tiempo había perdido sentido desde que la vi marcharse. Había pasado las últimas horas repitiendo una y otra vez las palabras que quería decirle,