Mundo ficciónIniciar sesiónDerek.
No puedo borrar la sonrisa de mi rostro. Ella accedió venir conmigo, y todo lo que quiero es besarla, y sostenerla. Es preciosa, y su dulce olor está en cada parte de mí. No suelto su mano en ningún momento cuando ingresamos al departamento, y cierro la puerta con llave.
—¿Dónde estamos? —pregunta tímidamente, y con los ojos bien abiertos.
—Es mi departamento, aquí tendremos más privacidad —Le digo —. En mi casa







