Capitulo 8

Derek.

Despierto por la calidez que desprende su cuerpo, y la abrazo con fuerza. Definitivamente estoy acostumbrándome a esto, y es una mala señal.

Sus largas pestañas rubias acarician sus mejillas, y su rostro se ve pálido bajo las luces que entran por la ventana. Esta mujer es un ángel, y me niego a dejarla ir pronto.

Me dejó claro que firmó un contrato, pero no estará en ese bar de mala muerte por mucho tiempo.

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