—¿Que? no entiendo lo que dice, no conozco a esa Chima, así que está equivocado respecto a mi descendencia
—No lo creo, tu aura es fuerte, rebosa de tu cuerpo, no eres tan simple como dices
—Me importa un carajo lo que usted crea, deje a Andrews en paz y nos podremos ir, así usted puede seguir buscando a su dichosa niña perdida
—¡Eres tu! ¡debes ser tu! eres igual a ella, en carácter y esos ojos nunca podré olvidarlo, uno tan basto como el mar y el otro tan verde como las praderas, era lo más