—Lo se Ana y no me enorgullece, es mejor que te recuperes en ese momento podré llevarte —Salí de la habitación sin mirar atrás o no podría contenerme
—Eres el culpable de todos mis males Alfa, espero que algún día puedas retribuir todo el daño que me hiciste a mí y a mis hijos, te odio con todo mi ser
Ana lloraba a mares mientras se resbalaba por la pared que la ayudaba a mantenerse en pie, un dolor fuerte golpeó mi pecho antes de llegar a Esme —¿Que te trae por aquí?
—No son tus hijas ellas s