Mundo ficciónIniciar sesiónTrato con todas mis fuerzas de concentrarme en el camino pero cada vez se va haciendo más difícil. Busco mi celular y me maldigo porque en mi prisa y mi enojo lo había dejado en mi cuarto.
Tratando de recordar la dirección del club me deslizo por las calles mientras sollozos salen de mi boca, aún no derramo ni una lagrima.
Doy una plegaria cuando visualizo el lugar, la entrada ya tiene una fila de al menos quince personas para poder ingresar.