88. ERES TAN FUERTE
Que cuando te reconstruyes, te vuelves una mejor versión de ti misma.
SOFIA.
Llegamos a casa, el cómodo sofá nos invita a acurrucarnos en el. Hablamos sin prisa, sin mentiras, sin ocultarnos secretos, sin dejar de tocarnos porque la necesidad de reconocernos, de pertenecer es más fuerte.
—Sofi, quiero disculparme por no haberte encontrado a tiempo.
—¿A tiempo? —¿Se refiere a lo del secuestro?, me pregunto.
—Cuando llegamos al lugar, a esa vieja casa, solo encontramos los aretes.
—¿Los aretes?