110. NO TE QUEJES NENA.
Querías que te mimara y estoy cumpliendo tus deseos.
SOFIA
Nos quedamos dormidos, él sosteniéndome fuerte como si sintiera temor de no tenerme cerca. Yo con mis lágrimas incontenibles, yo no duermo, no tengo sueño, no dejo de mirar su rostro, ese rostro con el que tanto soñé. Observándolo ahora con más calma, me doy cuenta de que tiene un vendaje en la cabeza, raspaduras cicatrizando en su mentón, su abdomen está cubierto con vendas,
Por cuántas cosas habrá pasado para poder mantenerse