Mundo ficciónIniciar sesiónSalimos de la iglesia, en una hermosa lluvia de flores, directo a la limosina, ni bien nos acomodamos, Darla salta sobre mí para abrazarme y darme un beso.
- ¡Mi amor! - exclamo tomándola en mis brazos- te dañaras el vestido, todavía tenemos una fiesta por delante, no te olvides de eso.
- No me importa - respondo mientras me besa buscándome la lengua, es un delicioso beso de los apasionados que siempre nos gustaron - tenemos t







