Mundo de ficçãoIniciar sessão—Ya llegamos, señorita Luciana —informó el conductor mientras el automóvil entraba en la zona del vestíbulo del edificio de oficinas donde trabajaba Tommy Andreas.
Luciana, que hasta ese momento había estado concentrada en su tableta de trabajo, levantó la vista a su alrededor y soltó una risita.
—Dios mío, parece que estaba demasiado ocupada.
Enseguida se preparó para bajar del automó







