Desperté desorientada, sin saber muy bien donde me encontraba, escuchando a Pablo hablar con el doctor que me había operado. No entendía que sucedía, no entendía nada.
¿Dónde estoy? – pregunté, alterada, mientras Pablo cogía mi mano, impidiendo que pudiese levantarme.
Descansa – rogó, mientras yo volteaba la mirada hacia el doctor, que me miraba apenado, como si algo horrible