CAPÍTULO 4

Me vestí para ir a la academia, y cuando salí una marabunta de periodistas me acorraló, haciéndome una pregunta tras otra, aun así, las contesté a todas, pues mi abuela siempre decía que había que ser agradecido con los fans, y aunque yo no me consideraba una estrella ni nada por el estilo, debía agradecerles a aquellas personas que se interesasen tanto por mí.

Las preguntas variaban desde lo relacionado con la música y mi corta experiencia con ella, y temas más escabrosos y privados, como mi vida sentimental. Por supuesto no les dije nada sobre Miguel Ángel, tan sólo admití tener a alguien especial, y luego me disculpé diciendo que tenía prisa.

En pocas semanas mi vida se convirtió en algo totalmente diferente, me llamaban para hacerme entrevistas sobre mi canción con mi abuela, sobre si habría algún disco más y un largo etc.

Incluso Juan, el amigo de Miguel Ángel contactó conmigo esa semana para que hiciese una colaboración con un cantante famoso para así de una vez lanzarme al estrellazo. Le dije que me lo pensaría, pues lo cierto era que no estaba entre mis planes aquello de hacerme cantante. Aunque tengo que admitir que después de haber cantado con mi abuela, me había gustado tanto, que ya no estaba segura de no querer dedicarme a ello.

Me tomaba el postre en la cocina, con mi madre, mientras ella me preguntaba sobre ello…

  • ¿entonces vas a aceptar el contrato? – preguntó
  • Sólo es una colaboración mamá – me quejé – estoy segura de que luego se olvidarán de mí.
  • No lo creo, tu abuela también empezó con colaboraciones y al final logró ser una gran estrella. Aún hace conciertos y todo, cuando se lo piden.
  • Hablando de eso ¿Cuándo van a venir los abuelos?
  • Pues hablé con ellos, y la abuela me dijo que ahora estaba ocupada con algunos proyectos, que en cuanto se desocupara vendría.

Miguel Ángel se preparaba para ir a la oficina, mientras su hermana Carolina, le preguntaba a diestro y siniestro sobre mí.

  • ¿entonces ahora estáis saliendo? – preguntaba ilusionada – Has terminado con una cantante, papá va a matarte cuando se entere.
  • Papá no se va a enterar – aseguró, sin darse cuenta de que acababa de aceptar como verdad todo lo que ella había preguntado – estoy ocupado ahora, enana – le espetó, dejando claro que no quería seguir hablando del tema.

Aquella tarde me fue imposible ir a la academia, Juan me había llamado para que fuese al estudio, y me llevé casi toda la tarde allí, hablando sobre la colaboración y futuros proyectos. Firmé el contrato de colaboración, y me habló sobre la posibilidad de sacar un single con tres canciones, para ir abriéndome paso. Tenía pensado negarme en rotundo, pues más dentro como estuviese de ese mundillo más lejos estaría del hombre al que amaba, pero en cuanto me habló sobre que una de las canciones del disco serían con mi abuela, no pude decir que no, ya que sabía la ilusión que a ella le haría aquello.

El teléfono comenzó a sonar tan pronto como me monté en el taxi para volver a casa.

  • Alicia – me llamó Miguel Ángel, aquel al que tanto quería escuchar – Juan acaba de contármelo – aseguró - ¡Enhorabuena!
  • ¿sabes lo que esto significa? – pregunté algo decaída, al darme cuenta de que ya no podría volver a verle – ya no podemos ser novios, Miguel Ángel.
  • No digas tonterías – me tranquilizó, o más bien lo intentó, porque yo me sentía demasiado insegura en aquel momento sobre nuestra relación.
  • Parece que no estamos destinados a estar juntos – aseguré, mientras él se quedaba callado, sin saber que responder – primero tu compromiso con Amara, y ahora esto. Todo se interpone en nuestra relación.
  • Nadie dijo que estar contigo fuese fácil – comenzó, provocando que le prestase atención a lo que tenía que decirme – pero a pesar de ello, quiero estar contigo.
  • Pero no podremos vernos, los periodistas me siguen a todas partes – le aseguré, molesta.
  • Siempre nos quedará el teléfono – bromeó, provocando que riese al escucharle decir aquello – te quiero, Alicia.
  • Te quiero, Miguel Ángel.

---

Esa semana fue realmente intensa, me pasé la mayor parte de los días perfeccionando una canción que me identificase por completo, y la otra mitad asistiendo a entrevistas, aquel sábado por la mañana era la última entrevista que tenía, para una revista, por lo que después de ella me tocaría sesión de fotos. Estaba bastante nerviosa, pues era la primera vez que iban a fotografiarme, al menos de manera profesional.

Nos sentamos en una sala donde había un par de sofás y una mesa pequeña, y comenzó la entrevista…

  • Es la primera vez que haces una entrevista para nuestra revista – comenzó la reportera, con la grabadora sobre la mesa, sin dejar de ser amable conmigo - ¿estás nerviosa?
  • Un poco – aseguré – aunque no lo parezca soy bastante tímida en esta clase de cosas.
  • Bueno, no te preocupes, iremos despacio, y si te incomoda alguna pregunta siempre puedes optar por no responderla – aseguró, mientras me sonreía con calma – dime, Alicia, ¿Con cuántos años empezaste a componer? – preguntó ella, mientras yo sonreía al recordar a mi padre.
  • Fue a los siete, escribí una tonta canción sobre un pájaro – aseguré, divertida, provocando que la mujer me mirase sorprendida – mi padre era compositor, aunque no lo practicaba, él prefería dejarlo como hobby, así que fue él el que me enseñó a componer y a tocar la guitarra.
  • ¿y el piano? – preguntó ella con curiosidad, provocando que riese divertida al darme cuenta de que me habían estudiado antes de aquella entrevista.
  • Mi padre me apuntó a clase de piano cuando estaba en el colegio, pero lo tuve que dejar cuando terminé, porque era algo del colegio y no me dejaban seguir si ya no pertenecía a ese colegio – aseguré, provocando que la mujer sonriese hacia mí, agradecida de que fuese tan sincera – después de eso empecé a bailar.
  • Eso es, tengo entendido que estas en una academia de baile.
  • Sí, me gusta mucho bailar. Pero creo que eso me viene de familia ¿no crees? Mi madre es profesora de bailes flamencos. Así que adoro bailar.
  • ¿sólo bailas flamenco?
  • No, me gustan sobre todo los bailes de salón, pero mi madre me ha enseñado mucho sobre los bailes flamencos, así que también me defiendo con ellos.
  • Pero tú eres de Madrid.
  • Así es, pero mi madre es de Granada, al igual que mi abuela.
  • ¡Háblanos de tu abuela! ¿cómo fue para ti la experiencia de cantar con ella?
  • Fue una experiencia maravillosa, porque hacía ya mucho tiempo, desde que mi padre falleció, que yo no cantaba. Me hizo darme cuenta que amaba cantar casi tanto como bailar.
  • Es lógico que te gusten ambas, ya que tu madre baila y tu padre y tu abuela cantaban, lo llevas en la sangre.
  • Yo también lo creo – admití, para luego reír, algo nerviosa.
  • ¿y en qué punto está tu carrera profesional, ahora mismo?
  • Pues tengo varios proyectos en marcha, una colaboración que saldrá dentro de poquito y la grabación de mi primer single que contará con tres canciones, dos de ellas colaboraciones y una canción cantada y compuesta sólo por mí.
  • Es maravilloso la forma en la que hablas de ello, parece que estás realmente ilusionada con ello.
  • Si, lo cierto es que me hace mucha ilusión.
  • ¿sabes ya con quién harás la colaboración?
  • La primera será con mi abuela, es lo normal, pues ha sido ella la que ha hecho que todo esto sea posible, además, se que a ella le hará mucha ilusión volver a cantar una canción conmigo.
  • Se nota que la quieres mucho – me animó la mujer, mientras yo sonreía hacia ella – bueno y cuéntanos, en lo sentimental ¿hay alguien? – preguntó, provocando que riese algo tímida.
  • Si – admití – hay alguien, pero no voy a contaros mucho sobre él.
  • Él quiere seguir en el anonimato ¿no es así? – preguntó ella, mientras yo asentía, sincera – Bueno, pues hemos terminado, muchísimas gracias por estar aquí con nosotros, te deseamos de todo corazón que tus proyectos vayan maravillosamente, y ahora vamos a pasar a las fotos – me aclaraba – haremos unas cuantas aquí y luego pasaremos a la sala de fotografías, que es aquello que está allí.

Me hicieron fotos sentadas, fotos leyendo la revista en cuestión, fotos riéndome por un cumplido que me lanzaron, y luego de pie, me hicieron más fotos sobre un fondo gris. Me ordenaban a cada rato que pusiese posturas y que luciese de lo más natural. Al principio me costó, pero tengo que admitir que a medida que la sesión iba avanzando me sentía como pez en el agua.

  • ¿cuándo saldrá este número? – pregunté a la periodista, justo después de haber terminado del todo.
  • Es el número del mes que viene, y como estamos ya a finales, seguramente salga la semana que viene.
  • Gracias a ti preciosa – agradeció la mujer, mientras me indicaba la salida.
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