Mundo de ficçãoIniciar sessãoMariana me miraba anonadada, como si me hubiesen salido dos cabezas. Hice un gesto interrogativo, porque no entendía su actitud. Intentó hablar, cerró la boca y después continuó hablando — Sophía tuviste sexo con Nickólas — más que una pregunta fue una afirmación —, con ese multimillonario italo-griego, un empresario dueño de los hoteles Sebastini y de la Constructora Papandreu y de los vi&nt







