Nota de la autora:** Las leyes en esta historia son ficticias.
Llevó a Sofia al hotel donde se estaba quedando. La pobre estaba muy mal, insistía en quedarse en la clínica, pero estaba completamente abatida por la tristeza.
—¿A eso viniste, Loretta? Y la respuesta es sí… lo hice —dijo Sofia con voz quebrada, aunque cargada de culpa.
La sorpresa en los ojos de Loretta era evidente. La amiga parecía descolocada, como si tratara de entender si ya lo sabía o si aquello era nuevo. Pero sí, Sofia hab