Mundo ficciónIniciar sesiónMi-suk seguía siendo arrastrada con fuerza sobre los jardines mientras algunos hombres se cruzaban en su camino. Al igual que Dai, Inoe no se tentaba con alguien que no estaba de su lado.
– Deja de jugar. – el pelinegro se ha hartado así que, con dos armas cargadas en amabas manos salió de su escondite para aniquilar con un perfecto tino a los cinco hombres que rodeaban al castaño.
– Sorprendente, pero no lo suficiente. – apunt







