Mundo ficciónIniciar sesiónHabía olvidado lo hermoso que era el ballet, amaba bailar; hace mucho que no tomaba clases, pero mi madre había insistido o más bien, había impuesto su decisión; me encontraba en uno de los salones de mi casa, con la maestra Marizza, tendría cuatro horas de clase semanales y quizá tal vez bailaría alguna obra si mi desempeño era excelente.







