Giulia se había quedado completamente lívida con la imponente presencia de Ares en el tocador.
— ¿Qué crees que estás haciendo, Ares? ¡Alguien podría malinterpretar esto y…!
— No es lo que parece — Ares la interrumpió dando un paso hacia ella.
Giulia lo miró sin comprender.
— ¿Qué?
— Lo que viste en mi oficina, no es lo que parece. Puedo ser un imbécil, pero detesto la deshonestidad y estaría siendo un doble moral si estuviese mintiéndose. No hay nada entre esa mujer y yo.
Giulia pasó un trago,