342. DE REGRESO A LA MANADA
JACKING:
Me quedo en silencio, abrazado a Ast, que apoya la cabeza en mi hombro. Me convierto en lobo; ella trepa a mi lomo y salimos corriendo hasta llegar a mi manada. La luz de la Luna nos guía entre los árboles, y el sonido de nuestras pisadas queda ahogado por la suave tierra del bosque. Correr siempre me ayuda a despejar la mente, y en este momento es crucial mantenerme enfocado.
Al entrar a nuestra casa, me recibe Amet en el despacho, muy preocupado. Sus ojos brillan con esa mezcla de t