Mundo ficciónIniciar sesiónMientras Alexander estaba abrazando a Martha, no la quería soltar, Lydia sonreía viendo a Martha que se quería zafar de los brazos de su novio
—Alexander me apretas mucho, ¡me estoy asfixiando! —dijo Martha
—Ah, no me di cuenta, jeje, ¡me encanta abrazarte amor! —dijo Alexander
—A mi también, ¡pero no tengo tu fuerza!, jeje
—Tórtolos, tórtolos, ya es







