En el coche Abigail se reía sola, Sofía sentía que no podía llegar así con Aby al altar, le pidió a Lázaro que le trajera un café bien cargado para su amiga, esperaba que con eso se le bajara un poco la borrachera. - ¿cómo pude ser tan descuidada, Carajo?
La iglesia no estaba tan lejos, ya eran las ocho en punto y ellos seguían dando vueltas
Sofía, no podemos demorarnos más, los invitados en la iglesia ya se están poniendo nerviosos, el Italiano Lukani a de estar al borde de las nervios. - el l