En la lujosa Rubicón, Lukani Gambino, Donato y Lázaro ya estaban esperando a Abigail para salir, la bella Aby llevaba puestos unos pantalones ajustados, una linda blusa, chaleco y encima un saco de costosa marca, su largo cabello lo enredó en un molo desprolijo, su natural y perfecto maquillaje le daba ese toque de elegancia que siempre portaba, apenas entró al auto su fresco perfume inundó las fosas nasales del mafioso italiano
Tendrás que guiarme con los ganaderos Aby, cómo sabes conozco poco