En la basta y enorme propiedad de los mafiosos Montesinos, el sol del mediodía era abrazador, pero al mismo tiempo el aire helado equilibrada el clima que a esa hora no era tan frío, sin embargo para Abigail Montesinos, el frío por la terrible noticia le estaba calando hasta los huesos
¡Dime qué no es verdad!
¡Dime qué Sasha no está muerto, que no a venido por qué está metido en sus negocios, pero que vive!
¡Dímelo Lukani!
Lo siento Aby, las noticias nos acaban de llegar, el avión en el que via