Me había lastimado más durante el trayecto, y las piernas se me habían debilitado de nuevo. Tropecé y me desplomé sobre un montón de paja húmeda. La celda misma no tenía muebles, solo una cubeta en la esquina. No quería pensar demasiado en lo que había dentro de esa cubeta, pero al no ver ningún inodoro, solo podía imaginarlo.
Los soldados cerraron la celda con seguro, después se dieron la vuelta y se fueron, riendo mientras desaparecían por el pasillo. Cuando el sonido de sus risas y pasos se d