Punto de vista de él
Salí de la habitación pequeña a toda prisa. El corazón me latía como un tambor. Esas voces afuera me habían devuelto a la realidad de golpe. Casi me pillan.
Ella me siguió justo detrás. Podía sentir su presencia, pero no miré atrás. Ni una sola vez.
El pasillo ahora estaba mucho más lleno. Cuerpos por todas partes, moviéndose y bailando bajo las luces rojas que pulsaban.
Me detuve cerca de las escaleras y por fin me giré. Ella estaba justo allí. Todavía llevaba la máscara,