Se despertó a las cinco de la mañana.
No porque estuviera nerviosa. Simplemente estaba despierta. Su cuerpo sabía que algo importante iba a suceder. Ya no necesitaba dormir.
Se quedó un momento en la cama.
Miró por la ventana que daba al patio. El cielo tenía ese color azul que se ve por la mañana cuando no se sabe qué día será.
Pensó en su padre.
Pensó en sentarse a la mesa de la cocina con hojas de cálculo y una taza de té.
Hoy era el día, pensó.
Se levantó de la cama.
La oficina ya estaba ll