Su palma aterrizó en una cara, pero no en la de Ava.
Bella había recibido la bofetada por ella.
-Oh, así que tú también estás metida en esto, señora CEO -escupió Beatrice con amargura-. ¿Tú también te acuestas con hombres jóvenes? ¿Eso es lo que hacen las dos para vivir? Un par de putas baratas venidas de Australia. -Sus ojos ardían de asco-. No me extraña que tu marido te haya divorciado, y aún así sigues haciéndote la víctima cuando claramente él es la mejor persona. Qué vergüenza.
Las palabr