Advertencia: Este capítulo contiene contenido sexual maduro no apto para lectores jóvenes. Procede con precaución.
Punto de vista de Marimar Oquendo
Mi respiración se entrecortó, convertida en jadeos irregulares. El corazón me latía como un pájaro enloquecido dentro de la jaula de mis costillas.
Dios mío. ¿Qué me estaba pasando? Esto era aterrador. Tan, tan aterrador.
—Levi… —susurré, golpeándole suavemente la mejilla, buscando alguna señal de vida. Pero él permanecía inmóvil, perdido en algún