—He estado haciendo todo lo que me pides —le dijo Kaiden a la mujer sentada en un trono falso en el palacio de los demonios abandonado—. ¿Cuándo terminará?
—Pronto —sonrió Catherine—. Pronto.
—Eso es lo que dices siempre. ¿Qué tan pronto? Quiero saberlo —exigió.
—No tienes que cuestionarme. Catherine se puso de pie y con un movimiento de su mano, los ghouls aparecieron de la nada. Una sonrisa siniestra se iluminó en sus labios. —El trato era que yo te sacara de esa miserable celda y tú me ay