—Explícate, Irene —Edward fue el primero en encontrar su voz y preguntó sin apartar la mirada de Naomi y, en ese momento, brillaron de un azul intenso mientras la observaba. Suspiró aliviado un segundo después y sus ojos se atenuaron a un azul medianoche.
—No soy yo quien necesita explicar, sino Asher, ¿no crees? —preguntó Irene.
—Asher, no entiendo, ¿qué está pasando? —preguntó Naomi, sintiéndose asustada y ansiosa al mismo tiempo.
Asher se lamió los labios, queriendo consolarla, pero tambi