Edward no estaba tan sorprendido como debería, suspiró y sacudió la cabeza. "Debería haberlo sabido, ya lo sabes".
Irene sonrió, "Te dije la última vez, Edward, que estabas buscando a tu pareja en los lugares equivocados, si te hubiera dicho que ella sería a quien más odiarías, habrías pensado que me había vuelto loca". ¿bien?" ella se rió entre dientes y fue a su mesa para servirle una taza de algo líquido y se la entregó, "Te estaba esperando, Edward".
Edward tomó el vaso y el olor a conejo