Capítulo 29
Punto de vista de Nora
La tía Clara vivía a cuarenta minutos de la ciudad, en una tranquila zona rural donde las carreteras se estrechaban en largos caminos sinuosos bordeados de viejos robles y vallas de piedra irregulares que llevaban allí más tiempo que la mayoría de las personas que pasaban por delante.
La casa se encontraba apartada de la carretera, detrás de una verja de hierro oxidada que ya nunca se cerraba del todo, rodeada de un jardín que a primera vista parecía salvaje,