Adrian
Ariella llevaba casi dos semanas desaparecida y eso fue todo lo que necesité para derrumbarme por completo. Ya no podía más. Probablemente habría salido yo mismo a buscarla incluso si Caroline no hubiera descubierto la verdad y no nos hubiera dicho que Ariella nunca nos traicionó.
Debimos haber confiado en ella.
No lo hicimos.
Mirando las cartas esparcidas por todo el suelo de la sala de Rachel —amenazas de Grey— me di cuenta de lo equivocados que estábamos. De lo estúpidos que fuimos. L