Lorand
El móvil no deja vibrar con llamadas que ignoro, la cabeza me pulsa dolorosamente y todo me molesta en este momento.
Limpio el borde del vaso como si deseara que fuese otra cosa lo que me ronda la cabeza y no el cúmulo de asuntos que la inundan. Acaricio mi sienes, la llamada con Ferenc aún no lo asimilo. No porque me haya echado para atrás sino porque solo es un pequeño descanso el que tendré. Cuando empiece a exigir resultados, mi paciencia no dará más mucho y espero que salga de ot