–Debemos irnos. –Leonardo me ayuda a cambiarme mientras yo no se que decir.
Me encontraba sin humor, así que solo deje que él se hiciera cargo de todo. Y cuando me esta poniendo los zapatos, como si fuera una muñeca, me pregunta:
–¿Acaso te hice daño? –Pregunta preocupado a lo cual yo de inmediato niego con la cabeza, sonriendo después de mantenerme callada por un buen tiempo.
–No, no lo has hecho. Me has llevado al cielo y me has hecho tocar las estrellas. –Bese su frente ya que estaba arrodil