Rain
Estaba parado en la sala y sentía que la sangre me hervía. Quería romper algo. No, quería romperle la madre a alguien. Ver a Debbie ahí parada con los ojos completamente rojos e hinchados fue como una puñalada en las entrañas.
—Ahora dime qué puta madre pasó ahí dentro —solté. No quería sonar rudo con ella, pero la rabia me estaba carcomiendo por dentro.
Debbie me miró, luego miró a River. Se veía tan pequeña, tan frágil, joder. —Rain, por favor. No es nada. Yo... yo me voy a encargar. Tra