Debbie
—Rain… River está… —entré en pánico.
—¡Estoy bien! —gritó River desde el otro lado—. ¡Pero el camino desapareció! ¡No puedo cruzar sin equipo de escalada!
—¿¡Estás herido!? —le pregunté, gritando.
—¡No! ¡No lo estoy! ¡Espera! —devolvió el grito.
Esperé.
A los pocos segundos, el teléfono me vibró en el bolsillo. Lo saqué. Era un mensaje de texto de River.
> **River:** Tengo que dar toda la vuelta. Me va a tomar horas con esta tormenta, pero confía en mí, lo lograré. Los veré en la