Debbie
—De verdad te amo muchísimo. —Tragó saliva con dificultad—. Sí. Sé que está mal. Sé que soy tu cuñado. Sé que no tengo el derecho de sentirme así. Sé que le perteneces a Black y... lo que sea que dicte la ley de esta manada. Pero te amo, Debbie. Siempre, siempre te he amado.
Debbie, esto me está matando. Cada vez que miras a cualquiera —a Black, o a Julius, o a cualquier otro— es como si alguien me estuviera arrancando el corazón de cuajo.
—River, esto es... —logré articular, pero me int